Maresme
Todo lo que se sirve proviene de la comarca o de su área de influencia inmediata. No es una aspiración: es la base de la carta, con nombres y direcciones concretas.
Un restaurante no nace de una carta. Nace de una convicción y de un territorio. El nuestro es el Maresme, de la montaña al mar, en cuatro kilómetros.
Hay un momento en que un proyecto deja de ser una idea y se convierte en algo inevitable. Para nosotros ese momento ocurrió en una viña de Arenys de Munt, de pie entre las cepas con vistas al Mediterráneo, con una copa de Talcomraja en la mano. El vino era natural, elaborado con variedades recuperadas del Maresme anterior a la filoxera. El mar estaba allí, visible, a menos de cuatro kilómetros en línea recta.
"Suda Maresme, sauló, rieras y sal, con vino natural 100%…"
— la frase que convirtió la idea en proyecto.
No era una frase de briefing. Era una convicción. Y es el punto de partida de todo lo que somos.
Cada término tiene un proveedor detrás, una ruta logística y un compromiso. Así leemos el territorio.
Todo lo que se sirve proviene de la comarca o de su área de influencia inmediata. No es una aspiración: es la base de la carta, con nombres y direcciones concretas.
El suelo de granito descompuesto de la Serra Litoral que da a los vinos de Talcomraja su carácter mineral y salado. La geología como ingrediente activo del plato.
El sistema hídrico que conecta la montaña con el mar. Las mismas rieras que riegan las viñas, que atraviesan las fincas de los productores y que desembocan en el puerto donde atraca la flota.
El Mediterráneo como principio activo: la gamba roja de Arenys, los mejillones de roca, el calamar de potera, el sonso endémico de la costa.
El Maresme es una franja estrecha. Esta compresión geográfica es lo que hace singular nuestra cocina: todo lo que necesitamos está a un cuarto de hora de la mesa, y cada producto tiene una cadena corta y verificable.
Colaboramos con la Escuela de Hostelería de Sant Pol de Mar — el referente formativo europeo que hay a menos de veinte kilómetros. Los profesionales que pasan por nuestra cocina son gente de aquí, formada aquí.
Creemos en la formación continua, en la carrera dentro de la casa y en pagar bien a la gente que lo hace bien. El territorio gana profesionales que se quedan. Nosotros, un equipo que conoce el producto porque ha visitado a los proveedores. El servicio no describe el territorio: lo cuenta desde dentro.
Si el vino es natural y el pescado llega directamente de la lonja, el resto debe ser coherente. La sostenibilidad es estructural, no decorativa.
Ninguna botella de plástico en la mesa ni en la cocina. Higienización con ozono.
Más del 65% de las compras provienen del Maresme y de su entorno inmediato.
Certificados y sin químicos agresivos en el ciclo de la vajilla.
El ahorro como criterio de diseño de la cocina y la sala.
De la subasta de la lonja directamente a la cocina — nunca congelado.
Sin sulfitos añadidos, con levaduras autóctonas. Coherencia entre plato y copa.
El Maresme es una franja estrecha donde la montaña y el mar están en el mismo horizonte. Vino natural de Bodega Talcomraja, pescado de la lonja de Arenys, arroz del Molí de Pals, queso de Can Xicoy, anchoas de l'Escala, fresas de Can Marpons, miel del Maresme. El territorio entero en el plato.
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